Mostrando entradas con la etiqueta BODEGON LA NATURALEZA MUERTA EN PINTURA ESPAÑOLA DEL SIGLO XVII PINTORES MUSEO PRADO ZURBARAN RIBERA PACHECO VELAZQUEZ FOTOS POEMA TEATRO TURISMO MUSEO DEL PRADO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta BODEGON LA NATURALEZA MUERTA EN PINTURA ESPAÑOLA DEL SIGLO XVII PINTORES MUSEO PRADO ZURBARAN RIBERA PACHECO VELAZQUEZ FOTOS POEMA TEATRO TURISMO MUSEO DEL PRADO. Mostrar todas las entradas

EL BODEGÓN Y LA NATURALEZA MUERTA EN LA PINTURA ESPAÑOLA DEL SIGLO XVII


Considerado un género menor dentro de la pintura. Siempre por debajo de las representaciones de figuras humanas que son, para algunos pintores y tratadistas, el culmen de la obra pictórica. Las naturalezas muertas o bodegones se han ganado un lugar amplio e importante en las colecciones de todo amante de la pintura que se preciase a lo largo de la historia.

Esta calificación de género menor viene recogida ya en los textos de Antonio Palomino que en su Parnaso no hace mención a grandes pintores de bodegón si estos no destacaban además en otras artes pictóricas. Así le ocurre a Pedro de Camprobin (1604-1674) o Francisco Barrera (1595-1658) que era “pintor de tienda”. Mientras que si habla de pintores como Van Der Hammen (1596–1631) o Sánchez Cotán (1560-1627)  que para él son grandes pintores que hacen además naturalezas muertas a las que se refiere como “bodegoncillos” o de que tienen  “habilidad para pintar la fruta” [1] también demostraban maestría en otros géneros.




Estos cuadros de género menor pertenecen a la categoría de pinturas conocidas como  bodegones o cocinas. Fueron muy atacadas por el tratadista como Vicente Carducho cuando critica, probablemente pensando en Velázquez, a “los artífices que poco han sabido o poco se han estimado, abatiendo el generoso Arte a conceptos humildes, como se viene hoy, de tantos cuadros de bodegones con bajos y vilísimos pensamientos[2].


En la época, sólo Francisco Pacheco, a la par suegro de Velázquez, defendió esta corriente y contestó a Carducho diciendo: “¿Los bodegones no se deben estimar? Claro está que sí, si son pintados como mi yerno los pinta, alzándose en esta parte sin dejar lugar a otro y merecen estimación grandísima: pues con estos principios y los retratos… halló la verdadera imitación del natural[3].


Los autores españoles le dieron a las naturalezas muertas una personalidad que los distingue de los flamencos o italianos, dotando a sus bodegones de un halo casi místico y religioso. Tal es así, que aún hoy, muchos de ellos, continúan colgados en antiguas sacristías catedralicias. Impregnados de altas dosis de simbolismo, lo que a primera vista podría parecer una cocina de la época, si se analiza detenidamente, nos revela objetos sublimados, ofrendas sagradas y representaciones de personajes bíblicos sin la necesidad de usar la figura humana.

La salida que daban los autores a estos bodegones era muy diversa, mientras que en algunas tiendas y ventas al aire libre se podían encontrar bodegones y había pintores que se dedicaban a este menester, estos no eran grandes maestros y en muchos casos eran de una calidad pésima. El hecho de que un pintor reconocido trabajase para una tienda rebajaba su estatus. Algunos autores optaban por enviar sus obras a las indias pero la incertidumbre tanto de si llegarían como del regreso del pago hacían de este método algo arriesgado. La mayoría de los compradores de bodegones procedían de la iglesia y de la aristocracia de la corte y compraban de manera puntual, por encargo.

Los bodegones, también conocidos como naturalezas muertas, son unas pinturas que representan objetos sin vida en un espacio determinado. Son animales de caza, frutas, flores, utensilios de cocina, de mesa o de casa, antigüedades, etc. Este género se sirve de unos exquisitos arreglos llenos de encanto, de colores y de una iluminación fina que produce un efecto de serenidad, bienestar y armonía.

Podemos buscar sus orígenes en la antigüedad tanto en Roma como en Egipto. Eran frescos los que adornaban tumbas o casas con estas imágenes de frutas y jarras a modo de bodegón. Aparecían también en mosaicos de diversos orígenes. Pero realmente se convirtió en un género muy popular a partir del siglo XVII. Posiblemente porque le daba al artista una libertad de acción en la colocación de elementos dentro de la composición mucho mayor que otros géneros.


EL BODEGÓN EN EUROPA

En el Sur de Europa se prefirió el naturalismo de Caravaggio y se puso menos énfasis en el minucioso detallismo propio del norte de Europa. En Francia, los pintores de bodegones se vieron influidos tanto por la escuela septentrional como por la meridional, tomando prestado de la pintura de vanitas de los Países Bajos y de los arreglos libres de España.

 Canasta de Frutas - Michelangelo Merisi (Caravaggio) (1598-99)
Oleo sobre lienzo (Pinacoteca Ambrosiana de Milán)
           
Desde finales del siglo XVI, este género pictórico ya existe con algunas referencias a lo largo de toda  Europa, lugar en el que se da origen al género del bodegón. Este género fue muy cultivado en la pintura holandesa. El bodegón se independizó en el nuevo clima artístico de los Países Bajos, con el nombre de stilleven [4]. Mientras los artistas encontraban oportunidad limitada para producir la iconografía religiosa, que durante mucho tiempo había sido su principal industria, y ahora estaban prohibidas en la iglesia protestante reformada holandesa. Los pintores atraían a las crecientes clases medias holandesas con los bodegones. Holanda nos proporcionará obras como Naturaleza Muerta de 1640 en el que incluye finas mantelerías y cristalerías excepcionales y que pinta Jan Davidsz de Heem (1660-1683), el más grande de los pintores de bodegones de Europa.
           
Muchos artistas italianos destacados en otros géneros, también produjeron algunos cuadros de bodegones. En particular, Caravaggio (1573-1610) fue uno de los primeros artistas que representó naturalezas muertas. Aplicó su influyente forma de naturalismo al bodegón. Su Cesto con frutas (1600) es uno de los primeros ejemplos de bodegón puro, presentado con precisión y ubicado a la altura del ojo. Entre otros bodegones italianos, La cocinera, de Bernardo Strozzi (1581-1644), es una «escena de cocina» a la manera holandesa, que es por un lado un detallado retrato de una cocinera, y por otro, la representación de las aves de caza que está preparando. En una manera semejante, uno de los escasos bodegones de Rembrandt, Muchacha con pavos reales muertos combina de igual manera un simpático retrato femenino con imágenes de aves de caza.
           
El bodegón alemán siguió de cerca los modelos holandeses. El pintor alemán Georg Flegel (1566- 1638) fue un pionero en el bodegón puro sin figuras y creó la novedad compositiva de colocar los objetos en gabinetes, armarios y cajas. Se especializó en naturalezas muertas de comidas, banquetes, desayunos, aves y flores.


EL BODEGÓN EN ESPAÑA

El bodegón se convierte en uno de los grandes géneros de la pintura barroca. La importancia que adquirió el bodegón en la España del siglo XVII sólo ha empezado a ser reconocida en fechas recientes. La escasa representación de bodegones pintados por artistas españoles en las colecciones reales y, en consecuencia, su reducida representación en los primeros momentos del Museo Nacional del Prado, pudo ser un factor determinante del olvido que pesó sobre este género hasta bien entrado el siglo XX. En España, los artistas comenzaron a  dedicarle al bodegón una atención particular. Los cuadros los llenaban de emotividad y simbolismo a través de las frutas y de las flores. Destacan por tener una personalidad singular y una sensibilidad humilde, profunda e impregnada de un sentimiento casi religioso. Los primeros artistas españoles utilizan el naturalismo tenebrista, de influencia italiana. Según avanza el siglo XVII la pintura, influida por la escuela flamenca, pasa a ser más dinámica, colorida y luminosa. A continuación veremos acada una de las escuelas: la castellana, la andaluza, la valenciana y otros subgéneros del bodegón.
           

OTRAS ENTRADAS